Empezar...
Según la definición del diccionario "empezar" significa hacer una cosa que antes no existía, no ocurría o no se hacía pese a existir. Todos los días es empezar, cada minuto es un nuevo empezar... entonces, por qué nos genera tanto miedo, tanto vértigo, tanta incertidumbre los nuevos comienzos?
No se si a ustedes les pasa, pero cada vez que algo nuevo aparece, o cuando se cierran ciclos, o bien cuando empiezo con algún proyecto, me invade una licuadora de sensaciones... sin embargo, con el tiempo de conocerme, me fui dando cuenta que esa licuadora ya no me generaba tanto miedo, vértigo o incertidumbre. Me vi a mi misma, vi quien soy y el camino recorrido, y hoy el sentimiento que surge cuando me encuentro con un nuevo comienzo es de gratitud plena.
Tener en mis manos la posibilidad de cambiar las cosas, o de volver a elegirlas, o simplemente mirarlas con más amor y aprender de ellas.
Puede sonar muy naif (quizás en el fondo lo soy), pero creo que cuando nos llega el diario del lunes, no todo es tan terrible, ni todo fue tan en vano. Lo que capitalizamos de las experiencias es lo que nos hace quienes somos.
Hoy me encuentro en este nuevo lugar.
Muchas cosas tambalearon últimamente, sin embargo hoy me siento agradecida por tener en mis manos la posibilidad de resurgir y cambiar el plan.
Hoy empiezo con este nuevo proyecto, en el cual quiero mostrar cómo las cosas que queremos cambiar, están al alcance de nuestra mano, y que no importa cuán turbio sea el panorama, las respuestas siempre están en nosotros mismos.
Mi casa particularmente me enseñó mucho de esto, la fui transformando a medida que yo me fui transformando. De a poco, con algunas dificultades, con muchas satisfacciones y con trabajo propio, físico y espiritual.
Tu casa, es tu hogar... y si no lo sentís así... está en vos cambiarlo. Porque no hay nada mejor que casa...
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